Hoy nos ponemos en modo «espacial» porque lo que acaba de ocurrir es, literalmente, de otro planeta y les vamos a contar todo sobre el Artemis II.
Si pensaban que los viajes a la Luna eran cosa del pasado o de películas en blanco y negro, prepárense. Este 2026 marcó el regreso físico de los seres humanos a las cercanías lunares con la misión Artemis II.
Artemis II: la razón oculta para regresar a la Luna
No estamos hablando de un «trámite» más en la agenda de la NASA. Esta es la primera misión tripulada que viaja más allá de la órbita terrestre baja desde 1972, cuando nos despedimos con el Apollo 17. Pero a diferencia de los años 70, esta vez la misión tiene un alma mucho más inclusiva y tecnológica que nos tiene fascinadas.
Una tripulación para la historia
Lo que más nos emociona de Artemis II es quiénes van a bordo. La NASA decidió que esta nueva era de exploración espacial debe representarnos a todos. Por eso, en esta cápsula viajan:
- Christina Koch: La primera mujer en una misión de este tipo.
- Victor Glover: El primer astronauta afroamericano en viajar más allá de la órbita terrestre.
- Jeremy Hansen: Representando a Canadá, el primer ciudadano no estadounidense en esta travesía.
- Reid Wiseman: El comandante al mando de esta expedición histórica.
Juntos, no solo rompieron barreras sociales, también destrozaron récords de distancia. Alcanzaron una distancia máxima de 406,771 kilómetros de la Tierra, superando por mucho los 400,000 km que ostentaba la legendaria misión Apollo 13 de 1970. ¡Recorrieron más de 1.1 millones de kilómetros en total!
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El diario de a bordo: Lujos de titanio y tortillas
Vivir en el espacio profundo por 10 días no es cualquier cosa. Aquí les dejamos los fun facts que nos dejaron con el ojo cuadrado:
- El baño de 23 millones de dólares: Sí, leyeron bien. Cuesta una fortuna porque está hecho parcialmente de titanio para resistir la corrosión y funcionar perfectamente en gravedad cero.
- Menú espacial: Llevaron 189 platos diferentes. ¿Lo más curioso? Mucha salsa picante. Resulta que en el espacio el sentido del gusto disminuye por la congestión nasal (falta de gravedad), así que necesitan ese «punch» de sabor. Además, usan tortillas en lugar de pan porque no generan migas, lo cual es vital para no arruinar los equipos.
- Snoopy al rescate: Como ya es tradición, llevaron un peluche de Snoopy que sirve como «indicador de gravedad cero». Cuando Snoopy flota, la tripulación sabe que ya están en órbita.
El «Dark Side» y el silencio absoluto
Uno de los momentos más impactantes fue cuando la nave Orion rodeó la cara oculta de la Luna. Durante 40 minutos, experimentaron un apagón de comunicaciones total. Estuvieron completamente desconectados de cualquier contacto humano, protegidos solo por la inmensa masa lunar.
Cuentahabientes, el lado oculto es fascinante. Es el lugar más silencioso del sistema solar porque la Luna actúa como un escudo contra todo nuestro ruido de Wi-Fi, radio y televisión. Además, bajo el suelo de la cuenca Aitken (un cráter tan grande que cubriría casi toda Europa), los científicos detectaron una masa metálica gigante que pesa 2.18 quintillones de kilogramos. Se cree que es un antiguo asteroide incrustado ahí como una «astilla» lunar.
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El regreso: La parte más peligrosa
El 10 de abril de 2026, la cápsula aterrizó (o mejor dicho, amerizó) en el Océano Pacífico, cerca de las costas de California. Pero el camino de vuelta fue un infierno literal:
- Velocidad extrema: Entraron a la atmósfera a 38,000 km/h.
- Temperaturas de 3,000 °C: El exterior de la nave alcanzó temperaturas suficientes para fundir metal. Gracias al escudo térmico de Orion, que se quema de forma controlada para absorber el calor, la tripulación sobrevivió.
- El precio físico: Tras el viaje, los astronautas no regresan como si nada. Pueden perder hasta un 20% de masa muscular y sufrir cambios en la estructura de su cerebro por la microgravedad. Además, en el espacio «crecen» porque la columna se estira, pero al volver a la Tierra, la gravedad los «encoge» a su tamaño original.
¿Por qué gastar tanto en esto?
Seguro se preguntan por el costo. La inversión total del programa Artemis se calcula en 93 mil millones de dólares hasta finales de 2025. Cada lanzamiento cuesta unos 4.1 mil millones de dólares.
¿Vale la pena? La respuesta es un rotundo sí. Esta misión validó que los humanos pueden sobrevivir fuera de la órbita terrestre por periodos prolongados. Es el «visto bueno» final para Artemis III (proyectada para 2027 o 2028), donde finalmente volveremos a pisar suelo lunar en el Polo Sur, buscando hielo de agua para futuras bases permanentes.
Artemis II no es solo un viaje de ida y vuelta; es el inicio de una economía espacial y el primer paso firme para que algún día, cuentahabientes, podamos decir que la humanidad llegó a Marte.
Especialista: Pepe Franco. Investigador del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Coordinador del Programa de Arte, Ciencia y Tecnologías de la UNAM.