¿Quién decide qué es la justicia? Hoy un filósofo en derecho nos va a explicar todo esto.
Seguramente les ha pasado que están comiendo con sus amigas, viendo las noticias o en medio de un drama familiar y, de la nada, salta la frase: “¡Es que no es justo!”. Nos sale del alma, con una fuerza tremenda. Pero, ¿alguna vez se han detenido a pensar qué significa realmente esa palabra?
Todo mundo habla de justicia hasta que nos toca decidir qué es realmente “justo”. Porque una cosa es la ley, otra la moral, otra lo que sentimos en el estómago y otra, muy distinta, lo que nos conviene. Hoy el queridísimo Tito Garza Onofre, abogado y filósofo, para entrarle a una de las preguntas más complejas de la humanidad: ¿quién decide lo que es justo?
La justicia no describe: juzga
La justicia es una de esas palabras que usamos todos los días en el vocabulario: “eso sí se vale”, “qué injusticia”, “no es correcto”. Pero casi nunca nos detenemos a desmenuzarla. Creemos que todos entendemos lo mismo… y ahí está el gravísimo error. La justicia no es un concepto simple; es una idea en constante disputa. Y dependiendo de cómo la entendamos, cambia absolutamente todo: cómo juzgamos, cómo castigamos, cómo repartimos y cómo vivimos.
Para empezar a entender a Tito Garza Onofre, hay que tener clara una cosa: la justicia no es un hecho. No es como salir a la terraza y decir “está lloviendo”. La justicia es una evaluación, califica la realidad, no la describe. Es una forma de tomar postura frente al mundo. Por eso, más que una definición cerrada de diccionario, funciona como una herramienta para responder una pregunta constante: ¿Esto está bien o está mal… y por qué?
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Los tres criterios básicos de lo «justo»
En el día a día, las personas solemos llamar “justo” a algo que cumple con tres condiciones indispensables. Analicen su propia vida y vean si no es cierto:
- No arbitrariedad: Que las decisiones no dependan del capricho, del humor o del poder de alguien. Por ejemplo, no es justo que alguien gane un juicio solo porque “le cayó bien al juez”.
- Trato adecuado: Dar igual a quienes están en condiciones similares… y distinto cuando hay diferencias relevantes. Aquí es donde explota el primer gran conflicto, cuentahabientes: ¿tratar a todos por igual es justo… o a veces lo justo es tratar diferente?
- Razones justificables: Que lo que se haga pueda explicarse frente a otros. No se vale el clásico “porque lo digo yo”. Tiene que haber razones que los demás puedan entender, discutir o cuestionar.
El origen del problema: ¿Qué le toca a cada quien?
Desde hace más de dos mil años, Aristóteles planteó una idea que sigue siendo el eje de todo: “Lo justo es dar a cada quien lo que le corresponde”. Suena divino, lógico, casi obvio, ¿verdad? Pero en cuanto rascas tantito la superficie, la cabeza vuela:
- ¿A todos lo mismo por igual?
- ¿Más a quien más se esfuerza y trabaja duro?
- ¿Más a quien tiene más necesidades?
- ¿Menos a quien nació con más ventajas en la vida?
Ahí es donde la justicia deja de ser cómoda y se convierte en un campo de tensión. No es una fórmula matemática. Es un espacio donde compiten intuiciones válidas que chocan entre sí: igualdad contra mérito, libertad contra equidad, castigo contra compasión, y legalidad contra moralidad.
Por ejemplo, el filósofo John Rawls proponía que una sociedad justa es aquella donde las desigualdades solo se permiten si benefician a los más desfavorecidos. Pero, por otro lado, existen quienes defienden a capa y espada que lo justo es respetar la libertad individual, aunque eso genere desigualdad. Ojo: no hay una sola respuesta correcta, pero sí mejores y peores argumentos.
Cuando decimos “esto es justo”, estamos teniendo una pretensión de validez enorme. Estamos diciendo: “Creo que puedo defender esta decisión frente a otros con razones que no dependen solo de mis emociones, mis preferencias o mi conveniencia”.
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El peligro de decir «todo es relativo»
Existe una corriente escéptica que dice: “Ay, no existe lo justo o lo injusto, todo depende del contexto, la cultura, la época y los intereses”. Cuidado, cuentahabientes, porque el relativismo total tiene un problema gigantesco. Si todo es relativo y depende del cristal con que se mire, entonces ¡nada puede criticarse realmente!
Si caemos en ese juego, no podrías condenar una verdadera injusticia, no podrías exigir tus derechos y no podrías decir que algo está mal, sino simplemente que “no te gusta”. La crítica pierde su fuerza. Creer en la justicia no implica suponer que vivimos en un mundo perfecto; implica sostener que algunas decisiones pueden ser criticadas con razones sólidas. Tal vez no exista una justicia universal perfecta, pero sí podemos argumentar por qué algo es injusto… y eso ya es un avance enorme.
Dinámica: ¿Es justo o no es justo?
Para cerrar con broche de oro, Tito Garza Onofre nos dejó este dilema. La clave no es responder rápido, sino justificar su postura. A ver, cuentahabientes, saquen el papel y la pluma y debatan con la pareja o las amigas. ¿Qué es lo justo en estas situaciones?
| Situación | El Dilema Fuerte | La Pregunta Incómoda |
| A. Infidelidad | Una persona descubre que la pareja de su mejor amiga la engaña. Decide callar para “no lastimarla” y porque “no es su problema”. | ¿Es justo callar para evitar daño, aunque implique sostener una mentira? |
| B. Castigo | Dos personas cometen el mismo delito. Una es reincidente y la otra es su primera vez. La ley dicta el mismo castigo para ambas. | ¿Es justo aplicar exactamente la misma sanción en ambos casos? |
| C. Herencia | Una madre decide dejar toda su herencia a uno solo de sus tres hijos porque fue quien la cuidó en la vejez. | ¿Es justo privilegiar el cuidado y el agradecimiento sobre la igualdad entre hijos? |
| D. Trabajo | Dos personas hacen exactamente el mismo trabajo. Una gana más simplemente porque negoció mejor su sueldo al entrar. | ¿Es justo que el salario dependa de la habilidad de negociación individual? |
| E. Educación | Una universidad pública acepta solo a los promedios más altos, dejando fuera a jóvenes que tuvieron menos oportunidades educativas en su entorno. | ¿Es justo premiar el mérito académico sin considerar el contexto de origen? |
| F. Salud | Hay un solo órgano disponible para trasplante. Lo necesita un joven con alta probabilidad de vivir muchos años y un adulto mayor que lleva años esperando en la lista. | ¿A quién se le debería dar? ¿Por qué? |
| G. Redes Sociales | Alguien con miles de seguidores es cancelado públicamente por un error grave que cometió en el pasado. | ¿Es justo castigar indefinidamente en el tribunal digital o existe el derecho a cambiar? |
| H. Familia | Un hijo con una enfermedad crónica requiere todo el tiempo y dinero de la casa, dejando a su hermano con menos presencia emocional de los padres. | ¿Es justo priorizar la necesidad médica aunque genere desigualdad afectiva? |
| I. Legalidad | Una empresa usa vacíos legales para pagar menos impuestos. No rompe ninguna ley, pero reduce los recursos públicos para la comunidad. | ¿La ley define la justicia o pueden existir leyes que son profundamente injustas? |
| J. Amistad | Un conocido obtiene un puestazo gracias a contactos familiares, dejando fuera a personas muchísimo más preparadas. | ¿Es injusto o simplemente es la forma en la que funciona el mundo y hay que aceptarlo? |
Para reflexionar
La justicia no es una respuesta final; es una exigencia constante. No es una sola cosa estática, sino una actitud que usamos para evaluar si una situación es aceptable o no. No nos va a dar la solución en automático, pero nos obliga a explicar por qué hacemos lo que hacemos.
No se trata de estar siempre de acuerdo en todo, sino de nunca dejar de hacernos la pregunta. ¿Ustedes con cuál criterio se quedan?
Especialista: Tito Garza Onofre. Abogado especializado en filosofía. Investigador en la UNAM, profesor en el ITAM y El Colmex. Autor del Best Seller No estudies Derecho.
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