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La teoría de la silla: ¿a quién dejas sentar en tu mesa?

La vida es una mesa donde compartimos espacio y nos sentamos, pero qué pasa cuando alguien no nos acerca una silla.

febrero 6, 2026

¿Alguna vez han sentido que están haciendo de todo para encajar en la vida de alguien? que están ahí, de pie, esperando un huequito, una señal o una invitación que nunca termina de ser clara.

Algo así es la teoría de la silla, un «verdadazo» (dijera nuestra querida Tere Díaz, psicoterapeuta) sobre las relaciones actuales.

¿Qué es la teoría de la silla?

Cuando alguien las quiere en su vida, no las deja esperando una silla en su mesa, quien quiera sostenerlas les va a jalar una silla, no solo hará la promesa de darles un lugar.

Ojo aquí, que esto aplica para todo, ya sea una pareja, una amiga o un socio, esa persona que las quiere en su mesa no las deja paradas esperando ni un minuto.

  • Las incluye: no tienen que adivinar si son bienvenidas, ustedes saben que tienen una silla en esa mesa.
  • Les hace espacio: «les jala una silla» a su mesa.
  • Las considera: su presencia es una prioridad, no una opción de último momento.

Cuentahabientes, si ustedes tienen que rogar por una silla, si tienen que convencer a alguien de su valor o explicar por qué deberían estar ahí, no están en la mesa correcta.

¿Cómo construir nuestra mesa?

¿Qué pasa si se dan cuenta de que no hay mesa para ustedes? construir una mesa, parte de ser consientes sobre esta situación es que tomen mejores decisiones y sepan que pueden construir su propia mesa.

Sanar es dejar de mendigar lugares, es aprender a poner su propia mesa, en donde:

  • Ustedes se sientan primero: el amor propio y el auto respeto es la cabecera de esa mesa, ustedes caben completas en esta mesa.
  • Sillas firmes: solo se permiten personas que sumen, que aporten y que tengan la madurez para sostener una relación real.
  • ¿Quién puede venir a nuestra mesa?: desde esa posición de poder, ustedes deciden quién puede venir a sentarse en la mesa con ustedes, a quién le permiten una silla, y quién solo está de paso.

Acepten sillas, no bancas compartidas

Ya no estamos para sobras, su valor no depende de cuántas mesas las acepten, o de quién les acerca una silla a sus mesas, sino de la calidad de mesa que ustedes han construido para sí mismas.

Si alguien no les hace un espacio digno, es mejor que dejen esos espacios porque nunca van a valorarlas realmente, ustedes son valiosas para estar esperando una silla que no va a llegar, o una silla donde no caben del todo.

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febrero 6, 2026