Seguramente han escuchado en varios programas de Martha Debayle sobre los probióticos, pero si no lo han hecho, aquí les vamos a contar ¿qué son y cómo hay que tomarlos?
Muchas veces entre el estrés de la vida y otras cosas, descuidamos lo que pasa adentro del estomago, en nuestra microbiota, hoy les contamos qué son los prebióticos y como nos ayudan.
Primero: ¿Son iguales a los probióticos?
Para que no se confundan, aquí las diferencias:
- Los Probióticos: son las bacterias buenas vivas, que habitan en nuestro sistema, ayudan a que todo funcione en orden y a mantener a raya a las bacterias malas.
- Los Prebióticos: son el «fertilizante» o el alimento para esas bacterias, son fibras vegetales especializadas que nosotras no podemos digerir, pero que nuestras bacterias buenas adoran comer.
Los probióticos son los microorganismos y los prebióticos son lo que ellos necesitan para sobrevivir y multiplicarse, si toman probióticos pero no les dan prebióticos, es como si compraran flores carísimas y no les pusieran ni una gota de agua. ¡Se van a morir, cuentahabientes!
¿En qué influyen realmente los prebióticos?
No crean que solo sirven para ir mejor al baño, su impacto en la salud es impresionante:
- Absorción de minerales: los prebióticos ayudan a que el cuerpo absorba mejor el calcio y el magnesio, fundamentales para que nuestros huesos no se vuelvan frágiles.
- Control del peso y saciedad: ayudan a regular las hormonas que nos dicen cuándo estamos llenas. Esto es básico si están tratando de mantener su peso estable en una etapa donde el metabolismo parece ir a paso de tortuga.
- Adiós a la inflamación: un sistema alimentado con fibra prebiótica reduce la inflamación sistémica, esto significa menos hinchazón abdominal y una piel con un aspecto mucho más sano y descansado.
- Salud mental: existe una conexión directa entre el intestino y el cerebro. Si sus bacterias están bien alimentadas, producen neurotransmisores que nos ayudan a manejar mejor la ansiedad y el estrés.
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¿En qué alimentos los encontramos?
Lo mejor de todo es que estas bacterias buenas se encuentran en alimentos que comemos casi diario.
- Ajo y cebolla: son los reyes de la fibra prebiótica, al comerlos, están dándole un festín a su microbiota.
- Plátanos: si están un poquito verdes son mucho mejores, tienen algo llamado almidón resistente, que es el postre favorito de sus bacterias buenas.
- Legumbres: lentejas, frijoles y garbanzos son una fuente espectacular de energía para su sistema digestivo.
- Avena: un básico que además es muy saludable.
- Manzanas: gracias a la pectina, son una maravilla para mantener el equilibrio interno.
- Espárragos y alcachofas: son depurativos y están cargados de inulina, un tipo de fibra prebiótica súper potente.
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