Rabdomiólisis: ¿Puedes morir por correr?

¿Qué es la rabdomiólisis? y ¿podría ser la causa de muerte de cientos de corredores? Nuestro especialista en deporte nos explica.

noviembre 6, 2026

Rachel Apa, una joven de apenas 24 años, corrió su primer gran reto en el TCS Maratón de Nueva York y murió antes de llegar a la meta y todo por rabdomiólisis.

Ella quería sumar kilómetros con el equipo Parkinson’s Champions para recaudar fondos en honor a su abuelo, quien falleció en 2022 a causa de esa enfermedad. Sin embargo, a solo tres kilómetros de la meta, cerca del kilómetro 38.6 en Central Park, Rachel se desplomó de manera repentina.

Una persona del público comenzó de inmediato maniobras de reanimación cardiopulmonar, y minutos después el personal de emergencias del maratón continuó con las maniobras y utilizó un desfibrilador. Rachel fue trasladada en estado crítico al hospital Mount Sinai, donde lamentablemente murió horas después.

Su papá, Steve Apa, compartió que los especialistas del hospital atribuyeron lo ocurrido a una rabdomiólisis severa. Aunque la oficina forense de Nueva York continúa con las investigaciones para determinar formalmente la causa oficial, este caso nos tiene que sacudir a todas,cuentahabientes. Nos encanta fijarnos metas ambiciosas, ponernos los tenis y darlo absolutamente todo, pero es vital entender qué pasa dentro de nuestro cuerpo cuando lo llevamos más allá del límite sin percatarnos del peligro.

¿Qué es exactamente la rabdomiólisis?

Pongan muchísima atención, porque esto no es una simple agujeta, fatiga normal ni el dolor muscular típico del día después. La rabdomiólisis ocurre cuando las células del músculo esquelético —el tejido que usamos para correr, brincar, levantar peso y movernos— sufren un colapso estructural grave, se rompen y derraman todo su contenido interno directo al torrente sanguíneo.

Al romperse las fibras musculares, vierten sustancias que en concentraciones altas son sumamente tóxicas para el organismo. Dos de las más peligrosas son:

  • La mioglobina: Una proteína muscular de gran tamaño que satura los filtros de los riñones, provocando bloqueos y daños irreversibles.
  • El potasio: Un mineral indispensable que vive dentro de las células pero que, al derramarse de golpe a la sangre,altera la conducción eléctrica del corazón, detonando arritmias letales.

Cuando este daño se genera tras un entrenamiento físico desmedido, recibe el nombre de rabdomiólisis por esfuerzo.

Cifras y estudios que encienden las alarmas

Si pensaban que este problema solo afecta a personas con padecimientos previos, las investigaciones demuestran lo contrario:

  • El impacto del clima en maratones: De acuerdo con una publicación de 2026 en la revista científica Nephron, dos hospitales neoyorquinos atendieron a 24 corredores con rabdomiólisis tras la edición del maratón de 2022, la cual registró el índice de calor y humedad más sofocante de las seis ediciones analizadas.
  • Clases de indoor cycling: Especialistas del reconocido Centro ABC reportaron en publicaciones científicas mexicanas que se han registrado más de mil casos de rabdomiólisis en personas jóvenes justo después de una sesión extenuante de spinning.
  • El entrenamiento de fuerza en el gimnasio: Un estudio desarrollado en cuatro hospitales de Noruega reveló que el 78% de los pacientes que llegaron a urgencias por rabdomiólisis por esfuerzo habían realizado rutinas de levantamiento de pesas (106 de 136 personas analizadas). ¿El dato más revelador? La mitad de ellos tenía 28 años o menos.
  • El riesgo de falla renal: Una investigación publicada en JAMA Network Open expuso que 17 de 200 pacientes internados por rabdomiólisis por esfuerzo sufrieron una lesión renal aguda, y 5 de ellos requirieron diálisis de emergencia. Además, el 53% de quienes sufrieron daño renal presentaban deshidratación previa al ingreso hospitalario (frente a solo un 5% de quienes no desarrollaron lesión), y el 65% de los casos con afectación renal habían consumido antiinflamatorios como el ibuprofeno antes del colapso.

¿Qué detona este colapso en el cuerpo?

Cuando los expertos en rendimiento deportivo analizan estos casos, la primera pregunta obligada es: ¿qué cambió drásticamente en la rutina? El peligro se eleva de forma exponencial cuando imponemos al cuerpo un estímulo mucho más pesado, prolongado, caluroso o repetitivo de lo que nuestros tejidos están habituados a resistir.

Puede suscitarse al volver al gimnasio tras varias semanas de vacaciones y meterle de golpe el mismo peso de siempre a las sentadillas; al querer seguir el ritmo de una clase avanzada de alta intensidad sin acondicionamiento previo; o al correr una distancia demandante en un día con clima sofocante.

Ojo: una persona con excelente condición física también es vulnerable si modifica sus cargas de entrenamiento de manera abrupta. Existen asimismo causas externas al deporte, como traumatismos por aplastamiento, episodios de convulsiones, infecciones severas o el uso de ciertas sustancias y drogas. Si los episodios de debilidad muscular ocurren con esfuerzos leves, los especialistas deben evaluar predisposiciones genéticas o metabólicas.

Señales de alerta que jamás deben ignorar

Las manifestaciones clínicas no siempre se presentan en el instante del ejercicio; muchas veces comienzan a florecer horas o días posteriores a la sesión. Las más características son:

  • Dolor muscular desproporcionado: Molestia, rigidez o calambres desgarradores que superan por completo cualquier dolor habitual post-entrenamiento.
  • Debilidad física extrema: Incapacidad de levantarse de una silla, caminar erguidas o subir escaleras después de una sesión de pierna.
  • Inflamación severa: Músculos duros, visiblemente hinchados y sumamente calientes al tacto.
  • Orina color té oscuro o refresco de cola: Un signo clarísimo de que los riñones están recibiendo toneladas de mioglobina.

Cuentahabientes, si la orina mantiene su color claro, no se confíen: los síntomas pueden presentarse por separado. Ante un dolor paralizante e incapacidad para moverse, suspendan de inmediato cualquier actividad y acudan a un centro de urgencias.

Ahí, los especialistas realizarán pruebas sanguíneas para medir la creatina quinasa (CK) —una enzima cuyos niveles se disparan ante la destrucción de fibras musculares—, además de revisar la función de los riñones y los niveles de potasio.

¿Por qué puede resultar mortal?

La acumulación desmedida de mioglobina obstruye y lesiona las estructuras renales hasta causar una falla renal aguda.Sin embargo, el riesgo más inminente para la vida radica en el potasio.

Al morir millones de células musculares, el potasio viaja en masa por las venas; si los riñones colapsan y no pueden desecharlo mediante la orina, la concentración de este mineral en sangre alcanza techos peligrosos que desestabilizan el ritmo del corazón, provocando arritmias malignas y paros cardiacos fulminantes.

Tratamiento y prevención inteligente

En situaciones leves detectadas a tiempo, el manejo consiste en reposo absoluto, hidratación constante vía oral y vigilancia cercana por parte de especialistas. En cuadros agudos, se requiere internamiento hospitalario, sueros intravenosos en grandes volúmenes para limpiar los riñones y monitoreo cardíaco constante; si la lesión renal avanza, la diálisis se vuelve indispensable para salvar la vida.

Para entrenar con pasión, construir fuerza y jamás poner en riesgo nuestra salud, estas son las pautas que todas debemos seguir:

  • Progresión milimétrica: Jamás aumenten volumen, peso, distancia o velocidad al mismo tiempo. Si retoman el ejercicio tras una pausa, arranquen con cargas ligeras y series controladas.
  • Respeto total al clima: Si entrenan en días con calor y bochorno intensos, bajen la intensidad, acorten los tiempos,descansen en la sombra y busquen los horarios más frescos del día.
  • Estrategia de hidratación: En sesiones de fondo o entrenamientos pesados, consuman electrolitos y agua de forma continua antes, durante y después del esfuerzo.
  • Cuidado con los analgésicos: No recurran al ibuprofeno ni a otros antiinflamatorios para «aguantar» una carrera o calmar dolores mientras entrenan; estos fármacos comprometen el flujo sanguíneo de los riñones y detonan emergencias severas.
  • Acompañamiento profesional: Si en algún momento sufrieron un cuadro de fatiga inusual o dolor extremo, acudan con un doctor especialista en deporte antes de retomar cualquier disciplina intensa.

Aprender a escuchar a nuestro cuerpo y respetar sus tiempos no nos hace débiles: nos hace atletas inteligentes y conscientes. La meta siempre debe ser vivir plenas, saludables y fuertes por muchos años más.

Especialista: Odín Vite. Especialista en medicina del deporte con 19 años de experiencia y 16 de ellos en fútbol profesional trabajando con equipos de México, España y Arabia Saudita.

IG: @dr_odinvite / FB: Odin Vite Asensio / Twitter: @dr_odin_vite / LinkedIn: Odin Vite

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