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Cerebro y adicciones el nuevo libro sobre adicciones

¿Qué pasa con el cerebro y las adicciones? ¿cómo es que dejar las drogas no solo es de buena voluntad? y ¿realmente es bueno tomar alucinógenos? Les contamos todo.

agosto 11, 2026

10 cosas impactantes que deben saber sobre el cerebro y las adicciones, y cómo es que no tenemos que pensar que se quitan solo con fuerza de voluntad.

A ver, cuentahabientes, si algo hemos aprendido en este espacio es que la mente humana es un universo fascinante, pero también sumamente complejo. Cuántas veces hemos escuchado a alguien decir en la cena familiar o con las amigas: «Es que no deja el vicio porque no quiere», «Le falta fuerza de voluntad» o «Solo es cuestión de echarle ganas». Les voy a decir una cosa: no hay afirmación más equivocada y lejana a la ciencia que esa.

La adicción no es un capricho ni una falla moral. Es un proceso biológico que ocurre en el órgano más potente y misterioso de nuestro cuerpo. Por eso, hoy les traje esta guía indispensable con 10 datos fundamentales sobre el cerebro y las adicciones que todas ustedes tienen que conocer para entender qué pasa realmente allá adentro y cómo podemos apoyar a quienes lo necesitan.

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La adicción ocurre en el cerebro, no en la falta de carácter

Aunque sus consecuencias destruyen la salud, las relaciones familiares y la vida cotidiana, la adicción se desarrolla directamente en la química cerebral. Todas las sustancias alteran su funcionamiento de distintas maneras. Por ejemplo, mientras el alcohol inhibe sus funciones centrales, el cristal genera efectos altamente estimulantes. Sin embargo, conforme el consumo se vuelve repetitivo, el cerebro sufre modificaciones profundas que transforman la estructura mental.

El cerebro funciona como una gigantesca red interconectada

Miren este dato que las va a dejar heladas: el cerebro pesa tan solo alrededor de kilo y medio, pero en esa pequeña masa alberga cerca de 90 mil millones de neuronas. Y no solo eso, cuentahabientes, también contiene una cantidad similar de células no neuronales, como los astrocitos y la microglía. Todas trabajan en perfecta armonía para regular cada uno de sus pensamientos, emociones, movimientos y decisiones diarias.

Ninguna región cerebral trabaja sola

Olvídense de la idea de que el cerebro funciona por compartimentos aislados. Las distintas áreas se conectan creando redes y circuitos neuronales complejos. Por esa razón, cuando una adicción se instala, no altera únicamente una función; afecta simultáneamente la motivación, las emociones, la memoria, el autocontrol y la capacidad para tomar decisiones sabias en la vida.

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El cerebro trabaja a marchas forzadas aun cuando «no hacen nada»

¿Han notado cómo cuando están descansando la mente empieza a divagar? Eso sucede gracias a la «red neuronal por defecto», que se activa cuando no están concentradas en una tarea externa. Esta red maneja la autorreflexión y los recuerdos personales. En una persona que enfrenta una adicción, estos momentos de aparente calma suelen ser invadidos por pensamientos recurrentes, angustia y recuerdos constantes sobre el consumo.

Las sustancias «secuestran» el sistema de recompensa

El circuito de recompensa evolucionó de forma natural para garantizarnos la supervivencia: libera dopamina y nos da gratificación cuando comemos, nos reproducimos o cuidamos a los nuestros. Sin embargo, las drogas provocan una liberación brutal e idénticamente artificial de dopamina. Esto hace que el cerebro le otorgue una prioridad desproporcionada al consumo por encima de las necesidades básicas de la vida.

La dopamina no solo produce placer

Hay un mito enorme alrededor de la dopamina. Cuentahabientes, la dopamina no solo sirve para sentir placer; también le enseña al cerebro qué experiencias debe recordar y repetir a toda costa. Es por eso que ciertos lugares, personas, objetos, canciones o momentos específicos se convierten en detonantes automáticos que despiertan un deseo incontrolable de consumir.

Con el tiempo, la tolerancia rompe el equilibrio

El cuerpo humano es sabio pero sufre desgastes. A medida que el consumo se repite, el cerebro se adapta a la presencia constante de la sustancia y la sensación de recompensa disminuye. Es ahí donde aparece la famosa tolerancia: la persona necesita dosis más elevadas para sentir lo mismo o, trágicamente, llega un punto en el que ya no consume para sentir placer, sino simplemente para no sentirse miserable.

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El sistema de anti-recompensa desata el malestar

Así como existe un sistema de recompensa, también existe uno de «anti-recompensa» liderado por la amígdala y la habénula, estructuras encargadas del estrés y la regulación emocional. Conforme la adicción avanza, este sistema se activa de forma violenta cuando falta la sustancia, provocando irritabilidad, crisis de ansiedad y una sensación de vacío insoportable.

La adicción es un ciclo destructivo de tres fases

Para comprenderlo mejor, el proceso sigue un circuito cerrado de tres momentos:

  • Uso o intoxicación: cuando se consume la sustancia y se experimentan sus efectos.
  • Abstinencia o estado afectivo negativo: cuando la sustancia desaparece y surge el malestar físico y emocional.
  • Preocupación o anticipación: cuando los pensamientos giran obsesivamente en torno a cómo conseguir la siguiente dosis.

La adicción es un trastorno complejo, no falta de voluntad

Cuentahabientes, entendamos esto de una vez por todas: el consumo repetido modifica químicamente los sistemas del autocontrol y la toma de decisiones. Decirle a alguien con adicción que «le eche ganas» es como pedirle a alguien con una fractura que corra un maratón. La buena noticia es que la adicción sí se puede tratar. Con una combinación adecuada de atención psicológica, acompañamiento clínico con profesionales calificados y respaldo social, es totalmente posible interrumpir el ciclo y recuperar la vida.

Al final del día, cuentahabientes, el conocimiento es poder y empatía. Entender la ciencia detrás de estos procesos nos permite dejar de juzgar y empezar a buscar soluciones reales. Si ustedes o alguien a quien aman está pasando por algo así, recuerden que buscar ayuda experta no es un síntoma de debilidad, sino el primer paso para retomar el control de su bienestar.

Especialista: Silvia Cruz Martín del Campo. Investigadora del Cinvestav (Centro de Investigación y Estudios Avanzados) del IPN, especialista en el estudio de los mecanismos de acción de las sustancias que producen abuso y adicción.

MAIL: slcruzm@cinvestav.mx / WEB: cerebroyadicciones.com

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