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La droga ISO ¿es realmente más fuerte que el fentanilo?

¿Sabían que la droga ISO es una de las más fuertes de los últimos años y que podría afectar a sus hijos? Aquí les contamos todo.

agosto 26, 2026

Cuentahabientes, cuando todas creíamos que el fentanilo representaba el límite de la crisis de sustancias a nivel mundial, la ciencia y el mercado ilegal nos vuelven a sacudir y se trata de la droga ISO. 

Esta droga, «ISO», aparece en el mapa como una nueva amenaza que está encendiendo todas las alarmas internacionales. Hoy más que nunca, la información es nuestra mejor herramienta de prevención. Estar informadas no es para entrar en pánico, es para saber exactamente a qué nos enfrentamos y cómo proteger a nuestras familias.

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¿Qué es la droga ISO y de dónde salió?

La ISO es el nombre que se le da en las calles al isotonitazeno (o isotonitazena), un opioide sintético perteneciente a la familia de los nitazenos. A diferencia de lo que muchas podrían pensar, no se trata de una creación reciente: estas sustancias fueron desarrolladas originalmente en la década de 1950 como posibles analgésicos para uso clínico.

Sin embargo, los laboratorios de la época las descartaron por completo y jamás llegaron al mercado comercial debido a su desmedida potencia y al altísimo riesgo de intoxicación que representaban.

Décadas después, esta molécula reapareció en los canales ilegales. La isotonitazena fue identificada por primera vez en el mercado negro en 2019, y desde entonces la situación se ha vuelto sumamente compleja.

Para que se den una idea de lo sigiloso de este problema, la ISO suele venderse mezclada con otras sustancias como heroína, fentanilo o cocaína, o bien, comprimida en pastillas falsificadas que imitan a la perfección fármacos legítimos como oxicodona, hidromorfona o benzodiacepinas. En el mercado ilegal se presenta en formas totalmente engañosas:

  • Polvo blanco, amarillento o café.
  • Combinada dentro de otras sustancias en polvo o comprimidos.
  • En líquidos diseñados para vapeadores.
  • En pastillas o comprimidos falsos.

No tiene ningún uso terapéutico reconocido y, por su enorme peligrosidad, desde 2020 se encuentra bajo estricto control internacional.

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¿Cómo actúa en el cerebro y el cuerpo?

Para entender la dimensión del peligro, hay que comprender qué hace en nuestro organismo. El isotonitazeno funciona como un agonista del receptor opioide, que es básicamente un «interruptor» ubicado en el cerebro, la columna y otros órganos. Al activar este interruptor de forma masiva, la sustancia desencadena una serie de efectos inmediatos:

  • Analgesia o pérdida total de la percepción del dolor.
  • Euforia e intensa sensación de bienestar.
  • Relajación profunda y somnolencia.
  • Disminución drástica de la ansiedad.
  • Disminución del ritmo cardíaco y de la actividad intestinal.
  • Supresión de los centros cerebrales que controlan la respiración.

Además, la ISO incrementa indirectamente la dopamina dentro del circuito cerebral de recompensa. ¿Qué significa esto? Que el cerebro aprende de inmediato a asociar la sustancia con un alivio o placer desmedido, lo que dispara un deseo compulsivo de repetir el consumo. El problema gigante aquí es que la misma vía cerebral que genera la euforia es la que apaga los pulmones. No existe un margen amplio ni seguro entre la cantidad que produce efectos y la que causa un paro respiratorio.

Las señales de alerta: ¿Qué produce una sobredosis?

Saber identificar los síntomas puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Si una persona consume dosis capaces de generar intoxicación, las reacciones físicas son inmediatas y extremadamente graves:

  • Somnolencia extrema, confusión o pérdida total de la conciencia.
  • Pupilas contraídas al mínimo (pupilas puntiformes).
  • Piel fría, pálida o húmeda.
  • Debilidad muscular severa.
  • Presión arterial muy baja y ritmo cardíaco lento.
  • Respiración lenta, irregular o totalmente ausente.
  • Coloración azulada o grisácea en labios y uñas.
  • Edema pulmonar, coma, daño cerebral por falta de oxígeno y muerte.

Ojo aquí, cuentahabientes: Si ven a alguien inconsciente que no responde, respira con dificultad o emite sonidos parecidos a ronquidos fuertes o gorgoteos, no asuman que «está profundamente dormida». Esos ruidos son una señal clara de que las vías aéreas están colapsando y la persona no está ventilando. Es una emergencia absoluta.

Cualquier combinación de nitazenos con alcohol, benzodiacepinas o sustancias para el dolor o la ansiedad eleva el riesgo a niveles exponenciales, pues todos estos elementos deprimen el sistema nervioso de manera simultánea.

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El gran mito: ¿Realmente es 20 veces más potente que el fentanilo?

Aquí hay que aclarar las cosas con rigor. La respuesta corta es: algunos nitazenos sí pueden superar al fentanilo, pero no es correcto afirmar que toda la ISO sea siempre 20 veces más potente de forma automática. Esta confusión nace de la interpretación de estudios científicos y análisis de laboratorio:

  • La DEA ha descrito a la isotonitazena como una sustancia de potencia similar o superior al fentanilo.
  • La cifra de «20 veces más potente» corresponde específicamente a la N-desetil-isotonitazena (un compuesto relacionado y metabolito activo) en pruebas celulares de laboratorio.
  • Existen otros derivados dentro de la familia de los nitazenos que pueden ser menos potentes, equivalentes o decenas de veces más activos.

Pero escuchen bien esto: potencia no significa exactamente lo mismo que letalidad. La potencia indica qué tan pequeña debe ser la dosis para generar un efecto; la probabilidad de muerte depende de la pureza real, la vía de consumo, la tolerancia de la persona, las combinaciones y la rapidez con la que intervengan los servicios de urgencia.

¿Por qué es una ruleta rusa química?

El verdadero peligro de la ISO va más allá de su fuerza en el laboratorio. En el mercado negro no existen controles de calidad ni dosis estándar. En una sola pastilla falsa, la sustancia puede distribuirse de forma desigual: una mitad puede contener muy poco y la otra mitad una concentración fatal. A esto se le suman cuatro factores de enorme preocupación:

  • Falsa identidad: Quien la consume generalmente piensa que está tomando otra cosa.
  • Dosis microscópicas: Se requieren cantidades mínimas para causar un paro respiratorio; un mínimo error en la mezcla ilegal resulta letal.
  • Pruebas ciegas: Muchos exámenes toxicológicos de rutina no detectan nitazenos, por lo que estas intoxicaciones suelen registrarse bajo el nombre genérico de opioides.
  • Invalidez de las tiras de fentanilo: Las tiras diseñadas para detectar fentanilo no detectan nitazenos. Un resultado negativo no garantiza que la muestra esté libre de peligro.

Hacia 2026, organismos como la UNODC ya han notificado 34 análogos de nitazenos circulando en decenas de países, lo que demuestra la velocidad con la que esta familia sintética se diversifica.

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¿Cómo actuar? La naloxona y los primeros auxilios

La buena noticia dentro de este panorama es que la naloxona sí funciona para revertir los efectos del isotonitazeno, al desplazar la sustancia del receptor cerebral y restaurar la respiración. Sin embargo, debido a la enorme potencia de los nitazenos, es posible que se necesiten varias aplicaciones y atención en urgencias de forma prolongada. Ante la sospecha de una sobredosis:

  • Llamar inmediatamente al número de emergencias (911).
  • Administrar naloxona si se encuentra disponible.
  • Si la persona no responde, dar otra dosis cada dos o tres minutos.
  • Iniciar respiración de rescate o reanimación cardiopulmonar (RCP) si están capacitadas para hacerlo.
  • Colocar a la persona de lado (posición de recuperación) cuando vuelva a respirar.

No la dejen sola, aunque despierte: el efecto de la naloxona puede durar menos tiempo que el del opioide y la depresión respiratoria puede regresar.

Cuentahabientes, la ISO no es simplemente un «fentanilo más fuerte», es parte de una familia sintética muy compleja y peligrosa. La mejor herramienta que tenemos en las manos es estar informadas, hablar con la verdad con nuestros hijos y personas cercanas, y romper el silencio alrededor de estos temas. La información oportuna salva vidas.

Especialista: Silvia Cruz Martín del Campo. Investigadora del Cinvestav (Centro de Investigación y Estudios Avanzados) del IPN, especialista en el estudio de los mecanismos de acción de las sustancias que producen abuso y adicción.

MAIL: slcruzm@cinvestav.mx / WEB: cerebroyadicciones.com

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