Muchas veces pensamos que nuestras relaciones o trabajo fallan por nuestra culpa, pero podría ser por Trastorno de Estrés Postraumático Complejo, aquí las señales.
Seguramente muchas de ustedes han sentido alguna vez que, por más que intentan tener una relación estable o avanzar en su carrera, hay un «algo» invisible que las frena. A veces no es falta de ganas o de talento, sino las huellas de lo que vivimos años atrás.
Hoy vamos a platicar sobre un tema que nos mueve el piso pero que es vital para nuestro empoderamiento: el CPTSD (Trastorno de Estrés Postraumático Complejo) y cómo el trauma de la infancia moldea nuestra vida adulta. Para profundizar, vamos a retomar las joyas de sabiduría de Anna Runkle, también conocida como la Crappy Childhood Fairy, quien se ha vuelto una voz fundamental para entender cómo sanar cuando nuestro pasado no fue precisamente un cuento de hadas.
¿Qué es el Trastorno de Estrés Postraumático Complejo y por qué nos importa?
A diferencia del estrés postraumático que surge de un evento único y terrible, el CPTSD proviene de una exposición prolongada a situaciones de estrés, negligencia o caos, generalmente durante la niñez. Como bien explica Anna Runkle, esto no siempre se trata de grandes tragedias físicas; a veces es la ausencia emocional de quienes debían cuidarnos o crecer en un ambiente de constante incertidumbre.
Para nosotras, entender esto es el primer paso para dejar de culparnos por nuestras reacciones «exageradas» o por ese autosabotaje que a veces nos acompaña. No es que estemos «rotas», es que nuestro sistema nervioso aprendió a sobrevivir en modo alerta.
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Las señales que solemos ignorar
¿Les ha pasado que una crítica pequeña en la oficina las hace sentir que el mundo se acaba? ¿O que en una discusión con su pareja sienten que el corazón se les sale y pierden la capacidad de hablar con claridad? Según Runkle, estos son síntomas de desregulación emocional.
- La hipervigilancia: Estar siempre esperando que algo malo pase.
- El aislamiento: Sentir que nadie nos entiende y que es mejor estar solas.
- Dificultad para poner límites: Decir que sí a todo por miedo al rechazo.
El impacto en nuestras relaciones (y en el amor propio)
Cuentahabientes, aquí es donde la cosa se pone seria. El trauma no resuelto se filtra en nuestra vida amorosa como humedad en las paredes. Anna Runkle menciona frecuentemente cómo el trauma infantil nos lleva a buscar relaciones que replican el caos de nuestra infancia porque es lo «familiar».
Si crecimos buscando migajas de atención, es muy probable que de adultas aceptemos lo mismo. Pero ojo, identificar esto no es para sentarnos a llorar, sino para tomar las riendas. El empoderamiento femenino real empieza cuando decidimos que merecemos mucho más que un amor a medias.
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¿Cómo empezar a sanar según Anna Runkle?
La propuesta de Runkle es fascinante porque se enfoca en técnicas prácticas para calmar el sistema nervioso. Ella sugiere que, antes de ir a una terapia profunda de conversación, necesitamos aprender a autorregularnos.
- Escritura diaria: No como un diario de quejas, sino como una descarga de miedos y resentimientos para sacarlos de la cabeza.
- Meditación de descanso: Darle al cerebro momentos de silencio total para bajar los niveles de cortisol.
- Identificar los disparadores: Saber exactamente qué personas o situaciones nos hacen perder el centro.
La importancia de la salud integral
La salud mental y la física van de la mano. El estrés crónico afecta nuestra piel, nuestro peso y hasta cómo asimilamos la nutrición. No podemos pretender estar espectaculares por fuera si por dentro hay una tormenta emocional sin atender.
En lugar de buscar soluciones mágicas o parches temporales, debemos acudir con especialistas en salud mental (recuerden, siempre busquen expertos certificados) para tratar el trauma desde la raíz. La recuperación no es una línea recta, pero es el mejor regalo que se pueden hacer a ustedes mismas.
Acciones para hoy mismo
Si sienten que el Trastorno de Estrés Postraumático Complejo resuena con su historia, aquí les dejo tres pasos para empezar a retomar su poder:
- Edúquense: Busquen los videos y artículos de Anna Runkle; entender la ciencia detrás del trauma quita un peso enorme de encima.
- Escuchen a su cuerpo: La próxima vez que sientan ansiedad, deténganse. Respirem. No tomen decisiones importantes en ese estado.
- Cuiden su entorno: Rodéense de personas que sumen paz, no que activen sus alarmas internas.
Cuentahabientes, la vida es muy corta para vivirla desde el miedo o el trauma. Sanar es un acto de amor propio radical. Mantiene nuestro espíritu sano, protege a nuestra familia presente y futura, y nos permite brillar con toda nuestra intensidad.
Acuérdense que el primer paso para cambiar nuestra realidad es aceptar nuestra historia, pero no dejar que ella dicte nuestro futuro. ¡Ustedes tienen el control!