Cuentahabientes, ¿cuántas veces saben lo que tienen que hacer, saben lo que las aleja de ese sueño y sin embargo siguen decidiendo igual que antes?, y es frustrante pero el cerebro a veces nos pone el pie y eso tiene un nombre: Akrasia
No, no es que les falte fuerza de voluntad y no es que estén «fallando». Lo que les pasa es que están procrastinando y es un hábito muy humano. A veces el cerebro lo que busca es gratificación inmediata, pero los griegos antiguos tenían un hack para romper con eso y aquí les vamos a contar.
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¿Qué es Akrasia y por qué nos domina?
La Akrasia es, en pocas palabras, actuar en contra de nuestro mejor juicio. Es esa brecha gigante que existe entre lo que decidimos hacer y lo que terminamos haciendo. Aristóteles y Platón ya hablaban de esto: es ese estado mental en el que, aunque sabemos que una acción nos va a perjudicar a largo plazo, la elegimos por el placer o la comodidad inmediata.
Cuando estamos pasando por estar a dieta, por terminar un proyecto, por hacer un deber o una tarea, el cerebro se sabotea y elige lo más fácil, porque es más cómodo y gratificante, que levantarse y poner empeño en lo que realmente queremos cumplir.
Científicamente, nuestro cerebro está diseñado para valorar mucho más las recompensas inmediatas que las futuras, aunque esta recompensa suela ser más pequeña.
La desconexión con el futuro
Psicológicamente, vemos a nuestra versión del futuro como a una extraña, cuando dejamos algo para mañana, nuestro cerebro siente que le estamos pasando el problema a alguien más.
No entendemos que esa mujer que mañana va a estar estresada y sin tiempo somos nosotras mismas. Por eso, nos cuesta tanto sacrificarnos hoy por un beneficio que veremos después.
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¿Cómo dejar de boicotearnos?
No se trata de castigarse, ni de tener una disciplina mágica. Los griegos decían que la fuerza de voluntad se entrena, estas son algunas herramientas clave para vencer la akrasia:
- Diseñar el entorno: si saben que después de un día difícil van a querer comer algo que no deben, no lo tengan en la cocina o no pasen por el camino que les pone la comida chatarra a la vista. Si quieren empezar a hacer ejercicio, dejen la ropa lista desde la noche anterior. Hagan que lo correcto sea fácil y lo incorrecto sea difícil.
- El «Contrato de Ulises»: cuentahabientes, Ulises, sí el héroe griego, sabía que no iba a poder resistirse al canto de las sirenas, así que pidió que lo amarraran al mástil del barco. Hagan lo mismo: comprométanse de forma que no puedan echarse para atrás. Paguen el gimnasio por adelantado, queden con una amiga para caminar, o bloqueen esas apps que les quitan tiempo de su celular. Eviten todo tipo de procrastinaciones, se trata de entrenar la voluntad y vencer a la mente cuando quiere caer.
- La regla de los 2 minutos: si algo les da flojera, comprométanse a hacerlo solo por dos minutos. ¿No quieren ordenar la casa? háganlo por dos minutos. Casi siempre, lo más difícil es entrar en acción; una vez que empiezan, la inercia las llevará el resto del camino.
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Factores emocionales de la procrastinación
La procrastinación también se utiliza como una estrategia de regulación emocional para evitar sentimientos negativos asociados con una tarea, como aburrimiento, ansiedad o frustración.
También la personalidad influye mucho en la manera de procrastinar, no todas las personas caen, pero las personas que son más impulsivas tienden a buscar gratificación inmediata, lo que hace posponer y posponer las tareas que requieren esfuerzo y tiempo en actividades más placenteras a corto plazo.
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Factores situacionales de las distracciones
Un entorno de trabajo desordenado o lleno de distracciones puede fomentar la procrastinación, al final la mente no se concentra con tanto desorden o con estímulos constantes como el ruido, compañeros de trabajo, comida.
La situación atrapa y terminamos dejando todo para después. También estar presionadas por un jefe exigente o un ambiente competitivo, puede contribuir a la procrastinación al aumentar los niveles de estrés y ansiedad.
Cuentahabientes, el cerebro es en realidad una maquina perfecta, pero también muchas veces no logramos hacer tareas o cosas más grandes porque todo influye, la personalidad, el entorno, lo emocional, la química cerebral, si son de las que están en Akrasia (procrastinando) constantemente ya saben que no todo depende de la fuerza de voluntad.