Alguna de ustedes se ha preguntado ¿cómo las empresas miden las calorías de los alimentos que venden? o ¿cómo contar calorías? Aquí les decimos.
Seguramente alguna vez les ha perseguido el tema de las calorías, que si quieren bajar de peso, que para seguir la dieta, y últimamente los famosos sellos de exceso de calorías en todos los productos.
¿Cuántas veces no han pasado minutos eternos en el súper leyendo etiquetas, tratando de entender si ese snack les va a arruinar la dieta o si realmente les está nutriendo? pero, ¿alguna vez se han preguntado de dónde sale ese número? ¿cómo saben las empresas cuántas calorías tienen una galleta o un yogurt?
No dejen de leer: Día mundial de la obesidad: ¿Por qué hoy el peso de nuestros niños es una alerta global?
¿Cómo contar calorías? La duda que todas tenemos
Antiguamente, la forma de saber cuánta energía (calorías) tenía un alimento, era literal: ¡quemándolo! Se utilizaba un aparato llamado calorímetro de bomba. Se metía el alimento en un contenedor sellado rodeado de agua y lo quemaban por completo, la cantidad de calor que desprendía ese alimento y que lograba calentar el agua nos daba el número de calorías.
Suena muy exacto, pero la realidad cuentahabientes, es que las personas no somos hornos de metal. Nuestro cuerpo no quema la comida de forma tan violenta ni tan eficiente. Por eso, aunque este método fue la base, la ciencia tuvo que evolucionar, porque no todas las calorías que vienen en los empaques, el cuerpo las puede metabolizar, incluso hay alimentos de los cuales no se absorbe por completo la cantidad de azucares, grasas, o proteínas, es decir, no es una ciencia exacta.
El sistema Atwater: las etiquetas modernas
Hoy en día, las marcas ya no están quemando comida en laboratorios para poner la información en el empaque. La mayoría utiliza el Sistema Atwater. Este método es mucho más práctico: se calcula la energía (calorías) metabolizables sumando los macronutrientes.
- Proteínas: 4 calorías por gramo.
- Carbohidratos: 4 calorías por gramo.
- Grasas: 9 calorías por gramo.
Las empresas analizan cuánta grasa, proteína y carbohidrato tiene un producto y simplemente hacen la suma. Es por esto que, si revisan sus etiquetas, verán que los números siempre encajan en esa fórmula.
¿Cómo se absorben las calorías?
No todas las calorías se absorben igual. Por ejemplo, la fibra es un carbohidrato que nuestro cuerpo no digiere por completo, por lo que, aunque esté ahí, no nos «engorda» de la misma manera.
Además, cuando estamos bajo mucho estrés o pasando por desajustes hormonales, el cuerpo puede reaccionar de forma distinta a lo que comemos. No se trata solo de contar números, sino de entender la calidad de lo que estamos metiendo a nuestro sistema. A veces, preferimos un producto «light» lleno de químicos, grasas saturadas y edulcorantes, disfrazados de saludable, en lugar de una grasa saludable que nos va a dar saciedad y nos hará sentir mejor, el empaquetado es en realidad muy engañoso, a veces no es mejor la opción light o menos calórica.
El cuerpo no es una calculadora, es un ser vivo
Es vital que entendamos que estas mediciones son solo estimaciones. La forma en que cocinamos los alimentos también cambia su densidad calórica. No es lo mismo comerse una zanahoria cruda que una cocida, ni es lo mismo cómo procesa estas calorías una mujer de 30 que una de 55 años.
Nuestro sistema digestivo es un mundo complejo. Por eso, cuentahabientes, dejen de obsesionarse solo con el número y empiecen a mirar los ingredientes, escojan alimentos que les den energía real, y que cuiden de su salud, y claro de vez en cuando un gustito.