Qué emoción me da escribirles hoy sobre un tema que, de verdad, nos toca en lo más profundo del corazón a todas las que somos mamás o papás de un animal de compañía.
Ustedes saben perfectamente lo mucho que amamos a los perros y justo porque sabemos que ustedes sienten exactamente lo mismo por los suyos, les tenemos una noticia espectacular: ¡el relanzamiento del podcast Mascotas SOS!
Así es, cuentahabientes. Mascotas SOS, una producción súper cuidada de Martha Debayle, ya está disponible con una nueva temporada y episodios de estreno cada martes en todas las plataformas de audio, como Spotify y Amazon Music. Si quieren aprender a cuidar a sus animales como los reyes que son, tienen que escucharlo.
Y para que se den una idea del nivel de información que manejamos, en nuestro más reciente episodio tuvimos a los súper expertos Ernesto y Marifer, quienes nos abrieron los ojos sobre un tema cañón: la ansiedad por separación. Fíjense nada más en este dato que me dejó helada: el Waltham Petcare Science Institute en Reino Unido descubrió que hasta el 55% de los perros sufren problemas relacionados con la separación. Estamos hablando de jadear en exceso, lamerse las patas sin control o tener estados depresivos profundos sin que nosotras, sus dueñas, tengamos la menor idea.
La guía definitiva para la ansiedad por separación
Entonces, cuentahabientes, la pregunta del millón es: ¿su perro está aburrido o realmente está sufriendo una crisis cuando ustedes agarran sus llaves para irse?
Ernesto y Marifer nos explicaron que un perro aburrido puede hacer una travesura; se come un zapato, muerde la pata de una silla, pero después se echa a dormir o se pone a explorar. Sin embargo, la destrucción por sí sola no es un diagnóstico. Ustedes deben prender sus radares de alerta si notan estas señales de verdadera angustia vinculadas a su salida:
- Se pone súper ansioso desde antes de que se vayan: empieza a jadear, a caminar de un lado a otro o a llorar en cuanto agarran las llaves del coche o la bolsa.
- Vocaliza sin parar: ladra, aúlla o llora desesperadamente mientras ustedes no están.
- Presenta señales físicas de pánico: babea muchísimo, tiembla o jadea aunque no haga calor ni haya hecho ejercicio.
- Parece león enjaulado: da vueltas por el mismo espacio y no se despega de la puerta esperando a que regresen.
- Intenta escapar a toda costa: rasca o muerde puertas y ventanas, a un grado donde tristemente llegan a lastimarse.
- Deja de comer o de disfrutar sus juguetes favoritos.
Estos signos de terror suelen aparecer en los primeros 15 a 30 minutos de su ausencia. ¿La mejor recomendación? Pongan una cámara. Ver cómo se comportan cuando no les ven la cara es oro puro para que su veterinario pueda evaluar si es miedo a ruidos, pánico al encierro o verdadera ansiedad por separación.
¿Le estamos contagiando nuestro estrés?
Sé que muchas de ustedes viven corriendo y estresadas. ¿Eso afecta a nuestros perros? Ernesto y Marifer nos contaron que investigadores de la Universidad de Linköping estudiaron a 58 perros y a sus dueñas, midiendo el cortisol en su pelo, y encontraron una sincronía real. Pero ¡ojo!, cuentahabientes, cero culpas.
Este estudio fue observacional y no significa que si ustedes tienen un mal día, automáticamente le provocan ansiedad clínica a su perro. Lo importante es procurar una convivencia tranquila, con rutinas previsibles, sin echarse la culpa de la salud mental del animal.
El drama de las llegadas: ¿hacerles una súper fiesta está mal?
Todas amamos ese recibimiento espectacular cuando abrimos la puerta, pero hay que tener cuidado. Saludar a su perro con cariño no le hace daño, de hecho, el contacto tranquilo sube la oxitocina (la hormona del amor) y baja el cortisol.
Sin embargo, los saludos súper escandalosos, con gritos y movimientos bruscos, pueden subir demasiado su excitación. Lo ideal es irnos y regresar con total tranquilidad; háblenle suavemente, acarícienlo si lo busca, y por favor, cero regaños si encuentran un desastre. Un regaño horas después de la travesura solo les genera terror, no aprendizaje.
¿Y los gatos? ¿De verdad no les importamos?
¡Falso, cuentahabientes! Ese mito de que los gatos son unos indiferentes tiene que acabar. Forman vínculos profundos con nosotras. Un estudio de la Oregon State University demostró apego seguro en más del 64% de los gatitos evaluados. Si su gato maúlla sin control cuando se van, deja de comer, se lame hasta arrancarse el pelo o hace pipí fuera del arenero, les está gritando por ayuda. Que un gato sufra en silencio no significa que esté bien.
Su plan de acción: ¿Qué SÍ hacer cuando nos vamos a la oficina? Tomen nota de estos 7 puntos para trabajar en cubrir sus necesidades y ayudarles a tolerar la soledad:
- Un paseo que los rete mentalmente: No se trata de correrlos hasta que se desmayen de cansancio. Necesitan explorar y olfatear a su ritmo. El olfato los relaja muchísimo.
- Comida interactiva: Usen dispensadores o tapetes de premios para que usar la mente los mantenga ocupados un rato. Empiecen con cosas fáciles para que no se frustren.
- Un ambiente diseñado para su especie: Los gatos necesitan lugares altos, escondites seguros y rascadores. Cambien los juguetes de lugar para mantener el interés sin tener que comprar cosas nuevas todos los días.
- Observación constante: Si le dejan un juguete relleno de crema de cacahuate y cuando vuelven está intacto, no es que el juguete no sirva; es que su perro estaba tan angustiado que ni siquiera pudo pensar en comer. ¡Pongan atención!
- Ausencias poco a poco: Si su mascota entra en pánico, practiquen salir por segundos y regresen. Incrementen el tiempo gradualmente y apóyense del video. La vieja escuela de «déjalo llorar hasta que se calle» es una crueldad que solo empeora el trauma.
- Red de apoyo: Si su jornada laboral es eterna, busquen paseadores, guarderías o familiares. Encerrarlo en una transportadora por 10 horas seguidas no resuelve su ansiedad y es un peligro gigante.
- Atención clínica urgente: Si su perro o gato se está lastimando o el pánico es incontrolable, necesitan la intervención de un veterinario especialista en comportamiento. Hay casos donde se requieren terapias especializadas y fármacos para bajar sus niveles de angustia, y eso está bien.
Cuentahabientes, la meta de todo esto no es que tengan a un robot entretenido las 24 horas, sino que nuestro mejor amigo pueda descansar, comer y sentirse completamente seguro, incluso cuando no estamos en casa. No fallen, sean las mejores dueñas y vayan corriendo a darle play a Mascotas SOS en Spotify o Amazon Music cada martes.
Especialistas:
Ernesto Ávila. Médico Veterinario Zootecnista por la UNAM. Actualmente es Director General de La Clínica Veterinaria del Bosque.
María Fernanda Ávila. Médico Veterinario Zootecnista por la UNAM. Responsable del área de medicina interna en gatos y cirugía de tejidos blandos de la Clínica Veterinaria del Bosque. Cat Friendly Veterinarian certificado por la American Association of Feline Practitioners (Asociación Estadounidense de Veterinarios Especialistas en Felinos).
IG: @MVZ Mari Fer Avila / Web: veterinariadelbosque.com FB: clinicaveterinariadelbosque / TW: @VeteridelBosque / Tel: 55-5360-3311 / 55-5240-0404 / 55-8841-5819 / TikTok: @mvz.mariferavila