¿Qué está pasando ahí abajo? Lo que URGE que sepan sobre el liquen escleroso, la enfermedad silenciosa de la vulva
A ver, cuentahabientes, saquen papel y pluma porque vamos a hablar de un tema de salud del que nadie habla, pero del que tenemos que empezar a gritar a los cuatro vientos. Vamos a quitarnos la pena, los tabúes y los osos de encima, porque lo que no se nombra, no se cura.
A ver, piensen en esto: ¿cuántas veces han sentido comezón, ardor o molestias «ahí abajo» y lo primero que hacen es correr a la farmacia por un óvulo para la candidiasis? O peor aún, ¿cuántas veces les han dicho que sus molestias son «normales por la edad» o por la menopausia? ¡Pues ojo! Porque podrían estar sufriendo de liquen escleroso, una enfermedad inflamatoria, crónica y autoinmune de la piel de la vulva que está brutalmente subdiagnosticada.
De acuerdo con datos que me dejaron helada, se calcula que el liquen escleroso afecta a 1 de cada 60 mujeres adultas. Pero agárrense, porque lo verdaderamente alarmante es que ¡hasta el 70% de ellas no tiene un diagnóstico correcto! Vivimos en una desinformación médica y social tan cañona, que una mujer con esta condición puede tardar hasta 20 años en recibir el tratamiento adecuado. ¡Dos décadas de dolor en silencio! No se nos hace justo y por eso hoy, Mari Mar Álvarez, Sexóloga y Cirujana Plástica, les va dar una cátedra de lo que tienen que revisar YA.
¿Qué es exactamente el liquen escleroso y a quiénes afecta?
El liquen escleroso es una enfermedad dermatológica crónica que afecta principalmente la zona vulvar. Tiene un componente genético y es de origen autoinmune; es decir, tu propio cuerpo se ataca a sí mismo.
Aunque a nivel mundial se considera una enfermedad poco frecuente (afectando entre 1 de cada 300 y 1 de cada 1,000 personas), en las mujeres es mucho más común de lo que imaginamos. De hecho, existen dos picos de la vida súper marcados donde aumentan los casos:
- Antes de la primera menstruación: El 7% y el 15% de todos los casos diagnosticados ocurre en niñas menores de 15 años. ¡Atención mamás con sus hijas!
- En la perimenopausia y posmenopausia: Es el segundo gran pico de incidencia.
¿Por qué se tarda tanto el diagnóstico? Primero, por la enorme desinformación en la comunidad médica sobre enfermedades vulvares; muchos doctores no saben reconocer las etapas tempranas. Segundo, porque hasta el 40% de las mujeres puede ser asintomática. Y tercero, porque a veces se juntan dos patologías al mismo tiempo. Por ejemplo, una mujer puede tener el síndrome genitourinario de la menopausia (atrofia vaginal) al mismo tiempo que el liquen escleroso. El médico solo trata la atrofia y el liquen pasa completamente desapercibido, haciendo de las suyas.
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Focos rojos: Los síntomas que NO puedes ignorar
Hablemos de lo que se siente y de lo que se ve. El síntoma rey es el prurito (comezón intensa), presente en hasta el 90% de los casos con síntomas. Pero la lista sigue, y quiero que se autoexploren y revisen si tienen algo de esto:
- Ardor al orinar (disuria) o dificultad para hacer pipí.
- Dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia) debido a la formación de fisuras.
- Aparición de parches o placas blancas en la vulva.
- La piel se adelgaza y se arruga, tomando una textura como de «papel de cigarro».
- Lesiones en un patrón de «8», que va desde el clítoris hasta la región perianal.
- Pequeños moretones, erosiones o zonas con hiperpigmentación.
¡Mucho cuidado aquí! Si esta enfermedad crónica no se frena, avanza. Con el tiempo se empieza a perder la anatomía de la vulva: los labios menores se van fusionando hasta desaparecer, el capuchón se adhiere al clítoris y el introito (la entrada de la vagina) puede llegar a cerrarse por completo. Esto no pasa de la noche a la mañana, pero no podemos esperar a tener cambios irreversibles para pedir ayuda.
Diagnóstico, riesgos y la verdad sobre el tratamiento
A ver, el diagnóstico inicial es completamente clínico (el ojo experto del médico), pero para tener una certeza absoluta, se debe realizar una biopsia. Esto es de cajón si hay dudas o si el tratamiento no está funcionando, para diferenciarlo de otras cosas como el vitíligo, la psoriasis o sus «primos hermanos»:
- Liquen Plano: Involucra también la boca y la vagina, es más erosivo, causa muchísimo dolor y ardor, y tiene un 2% de riesgo de cáncer (que suele ser más agresivo).
- Liquen Simple Crónico: Es esa comezón de locos causada por una infección (como Candida) o diabetes. Entras en el ciclo de comezón-rascado-comezón, la piel se inflama y se ven las huellas del rascado en los labios mayores.
¿Cuál es el verdadero peligro del liquen escleroso? Las pacientes tienen un 5% más de riesgo de desarrollar cáncer vulvar en comparación con el resto de las mujeres. Por eso urge detectarlo, incluso si no te pica ni te duele nada.
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¿Cómo se trata?
El tratamiento estándar de oro son los esteroides tópicos de alta potencia. Yo sé que le tienen pavor a los esteroides por el mito de que adelgazan la piel, pero aplicados en la cantidad correcta y en la zona adecuada, son la única forma de frenar la destrucción de la anatomía de tu vulva y prevenir una neoplasia (cáncer).
En casos muy avanzados, ya se requiere cirugía para reparar las funciones urinarias o sexuales. También vienen en camino cosas maravillosas en estudio como el láser, HIFU, exosomas y PRP (plasma rico en plaquetas).
El «check» para llevar a casa
Chicas, la salud de nuestra vulva es vital para nuestra calidad de vida, nuestra sexualidad y nuestra paz mental. No dejen que la pena las enferme. Anoten esto:
- Autoexploración mensual: Agárrense un espejo, conózcanse, revísense una vez al mes para asegurarse de que no haya cambios de color, textura o forma.
- Exijan a su médico: Si van al ginecólogo, pidan que les revise la vulva minuciosamente, no solo el cuello del útero con el Papanicolaou.
- Chequeo de por vida: Si ya tienen el diagnóstico de liquen escleroso, su revisión anual con el especialista es obligatoria y de por vida para vigilar que todo esté bajo control.
Especialista: Dra. Mari Mar Álvarez. Cirujano Plástico y Fundadora de Nova House.
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