¿Están pagando el «impuesto de la vida fácil» sin saberlo? Estas son las señales de que sí.
A ver, las señales están y puede que ni las estemos notando y es que a veces nos sentimos un poco estancadas, con el ánimo a medias o sintiendo que la vida se nos está pasando en «visto», por eso les traemos un tema que les va a sacudir ¡Todo!, nos referimos al «impuesto de la vida fácil».
A veces, en nuestro afán por ser perfectas, por tener todo bajo control y por no dar un paso en falso, terminamos siendo nuestras peores enemigas ¿Alguna vez han sentido que están esperando una señal del universo, un aumento de sueldo o que los astros se alineen para finalmente empezar ese proyecto, ese viaje o ese cambio de look? Pues siéntense, porque vamos a hablar de un concepto que a nos puso a pensar seriamente en lo que hacemos: el impuesto de la vida fácil.
¿Qué es exactamente este «impuesto de la vida fácil»?
Hace un tiempo nos encontramos con varios artículos algo que se nos quedaron grabados en la mente y, lo peor, es que nos quedó (a muchas) como anillo al dedo.
Y es que ¿a poco no? Hay momentos en donde vivimos agobiadas por tonterías, de esas cosas pequeñas que en el calor del momento parecen tragedias griegas. Fue entonces cuando descubrimos que muchas de nosotras pasamos la vida entera en una sala de espera eterna. Estamos esperando:
- Tener más dinero en la cuenta para empezar a disfrutar.
- Sentirnos «realmente» preparadas para ese puesto o ese negocio.
- Que la vida finalmente se calme y deje de haber tanto caos.
Pero les tenemos una noticia que quizás les duela un poquito, cuentahabientes: la vida nunca se calma.
Siempre habrá un imprevisto, un drama familiar o una crisis mundial. El «impuesto de la vida fácil» es, literalmente, el precio que pagamos por esperar a que todo sea perfecto antes de atrevernos a vivir. Es el costo de seguir posponiendo nuestra felicidad.
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El costo de oportunidad: ¿Cuándo se paga la factura?
Lo más peligroso de este impuesto es que no pasa la tarjeta de inmediato. No, cuentahabientes, este cargo es a largo plazo. Se paga años después, cuando nos miramos al espejo o revisamos el pasado y nos damos cuenta de todas las oportunidades que dejamos ir por miedo a fallar o por no querer parecer tontas.
Ese «otro día lo hago», «el próximo año viajo», «cuando haya más dinero lo compro», «el año que viene estudio» son las frases más caras de nuestro vocabulario. Es la que nos mantiene en una vida fácil, una zona de confort que, de confortable, no tiene nada, porque está llena de dudas y del famoso: «¿Y si hubiera…?».
Por eso, es momento de tomar una decisión radical: decidir intentar más cosas de las que planean evitar. Empiecen a decir más: «sí» que «no». Acuérdense que es preferible mil veces equivocarse, tener mil intentos, que vivir con la duda eterna de qué habría pasado si hubiera tenido el valor. No se trata de hacerlo perfecto, ni de no tener miedo; se trata de hacerlo con intención y a pesar del miedo.
Consejos para dejar de pagar este «impuesto de la vida fácil» hoy mismo
Cuentahabientes, la vida es hoy. No mañana, no cuando la dieta funcione, no cuando los niños crezcan, no cuando tengan más tiempo o más lana. Aquí les dejamos unas reglas de oro para recuperar su libertad, dejar la vida fácil y ponerse a hacer (que ya saben que aquí somos Doers):
- Acepten la imperfección: Nada va a salir perfecto a la primera, y está bien. El error es parte del aprendizaje.
- Identifiquen sus «algún día»: Hagan una lista de lo que han pospuesto y elijan una sola cosa para empezar esta misma semana.
- Aprendan a convivir con el miedo: El miedo nunca se va, solo aprendes a caminar con él de la mano.
- Cuiden su entorno: Busquen comunidades y espacios que las inspiren.
Si este concepto las hizo pensar, si sintieron un «click» en el estómago, entonces es momento de tomar cartas en el asunto. Nuestra misión es ayudarlas a crear esa vida que sueñan, sin esperar a que el semáforo se ponga en verde. Porque, al final del día, lo único que realmente nos pertenece es el valor que tuvimos para intentar ser felices.