¿Por qué las infecciones urinarias aumentan por el calor?

Les vamos a contar todo sobre las infecciones urinarias y las razones por las que el verano es el momento más problemático para estos padecimientos.

julio 28, 2026

Verano, sol, playa… ¿y cistitis? Por qué las infecciones urinarias aumentan con el calor y cómo evitarlas.

El calor, el traje de baño mojado, la deshidratación y aguantar las ganas de ir al baño arman la combinación perfecta para arruinarles las vacaciones. Dagoberto Molina, nuestro urólogo de cabecera, nos va a explicar por qué ocurre esto, cuáles son las señales de alerta y cómo blindar nuestro cuerpo.

A ver, cuentahabientes, todas amamos la época estival, las escapadas a la playa, los festivales y pasar horas junto a la alberca. Pero díganme la verdad: ¿cuántas de ustedes han sentido que, justo cuando mejor la están pasando, empieza ese ardor insoportable al orinar, las ganas terribles de correr al baño a cada segundo y esa presión incómoda en el vientre que les arruina el día?

No es su imaginación ni mala suerte: las infecciones urinarias no se van de vacaciones y parecen multiplicarse en cuanto sube el termómetro. Para salir de dudas y saber exactamente cómo protegernos, hablé con mi querido Dago, nuestro urólogo de cabecera, y les prometo que todo lo que me contó les va a abrir los ojos.

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Las cifras impactantes que tienen que conocer

Cuentahabientes, si pensaban que esto solo les pasaba a ustedes, están muy equivocadas. Fíjense bien en estos datos duros que nos compartió nuestro especialista:

El efecto del calor: Un estudio publicado en The Journal of Urology, realizado en más de 400 ciudades de Estados Unidos, reveló que cuando la temperatura promedio alcanza entre los 25 y 30 °C, las infecciones urinarias aumentan entre un 20% y 30%.

El panorama en México: Entre 2021 y 2025, la Secretaría de Salud registró un promedio aproximado de 3 millones 845 mil casos por año.

El impacto en nosotras: De esa cifra enorme, cerca de 2 millones 958 mil casos anuales ocurren en mujeres. Esto representa el 76.9% del total, lo que significa que por cada caso registrado en un hombre, ¡hay aproximadamente 3.3 casos en mujeres!

A lo largo de la vida: La Asociación Americana de Urología señala que cerca del 60% de las mujeres tendrá al menos una cistitis bacteriana sintomática en su vida. Además, la Infectious Diseases Society of America calcula que el riesgo acumulado de presentar alguna infección urinaria es del 53% para nosotras, frente a solo un 14% para los hombres.

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¿Qué es exactamente una infección urinaria?

Es una infección causada generalmente por bacterias que entran a través de la uretra y comienzan a multiplicarse en alguna zona del aparato urinario. Según el lugar donde se instalen, recibe distintos nombres:

  • Uretritis: Afecta la uretra.
  • Cistitis: Afecta la vejiga y es la forma más frecuente en nosotras.
  • Pielonefritis: Alcanza uno o ambos riñones. ¡Ojo aquí!, porque esto ya se considera una urgencia que requiere atención hospitalaria inmediata.
  • Prostatitis: Afecta la próstata y se presenta en hombres.

¿Quién es la principal responsable? La famosa Escherichia coli (E. coli), una bacteria que habita normalmente en el intestino. Entre el 70% y el 90% de los casos son causados por ella. El problema empieza cuando sale de su hábitat habitual, llega a la entrada de la uretra y decide escalar hacia la vejiga.

Por qué el calor favorece las infecciones: los 6 detonantes

Mi querido Dago me explicó que en verano creamos, sin querer, el ambiente idóneo para que los microorganismos hagan de las suyas. Tomen nota de estos factores:

  • Deshidratación: Al sudar más y beber poca agua, producimos menos volumen de orina. Esto frena la capacidad natural del cuerpo para «barrer» las bacterias fuera de la vejiga.
  • Retener la orina: Entre los vuelos largos, los viajes en carretera, los conciertos y el pánico a los baños públicos, posponemos ir al sanitario. Dejar la orina estancada le da más tiempo a las bacterias para multiplicarse.
  • Mayor actividad sexual: La fricción durante las relaciones puede desplazar bacterias hacia la uretra. Ojo: no es una enfermedad de transmisión sexual, pero el sexo puede actuar como detonante mecánico.
  • Ropa húmeda: Quedarse horas con el traje de baño mojado favorece la irritación local y la proliferación de microorganismos (aunque esto se vincula aún más con la candidiasis o vaginitis).
  • Cambios en los hábitos de higiene: Limpiarse de atrás hacia adelante arrastra bacterias del ano a la uretra. Del mismo modo, las duchas vaginales y los productos íntimos perfumados irritan la zona y alteran la flora natural.
  • Mayor consumo de alcohol: Aunque no produce la infección directamente, el alcohol deshidrata, irrita la vejiga y hace que orinemos con menor frecuencia o sin vaciar completamente.

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¿Por qué nos afecta tanto a las mujeres?

Es cuestión de anatomía pura, cuentahabientes. La uretra femenina mide apenas entre 3 y 4 centímetros y se encuentra muy cerca de la vagina y del ano. En los hombres es considerablemente más larga, por lo que las bacterias deben recorrer un trayecto mucho mayor para llegar a la vejiga.

Además, existen etapas o circunstancias donde nuestra vulnerabilidad aumenta:

  • El embarazo.
  • La menopausia (debido a la baja en los niveles de estrógenos).
  • El uso de espermicidas.
  • Antecedentes de episodios recurrentes.
  • Padecimientos como la diabetes.
  • Presencia de cálculos o dificultad para vaciar la vejiga.
  • Uso reciente de antibióticos que alteren la flora.

Las señales de alerta que NO deben ignorar

Si empiezan a sentir incomodidad, escuchen a su cuerpo. Los síntomas típicos de la cistitis son:

  • Ardor o dolor punzante al orinar.
  • Sensación de urgencia insoportable por ir al baño.
  • Orinar a cada rato, pero expulsar solo unas cuantas gotas.
  • Pain o presión incómoda en la parte baja del vientre.
  • Orina de aspecto turbio o con presencia de sangre.
  • Olor mucho más fuerte de lo habitual. (Aclaración importante: el mal olor por sí solo no confirma una infección; la falta de agua, ciertos alimentos o algunas vitaminas también pueden alterarlo).

¿Cuándo hay riesgo de que suba a los riñones?

Si además del malestar urinario presentan fiebre, escalofríos, dolor en la espalda o en un costado, náuseas, vómito o debilidad intensa, acudan de inmediato con un especialista o a urgencias. Estos signos indican una posible pielonefritis y, si no se trata a tiempo, la infección puede pasar al torrente sanguíneo.

¡Cuidado! No todo ardor es una infección urinaria

Cuentahabientes, les pido un favor enorme: dejen de automedicarse y de tomarse lo que les sobró del tratamiento pasado. El ardor y las molestias en la zona genital también pueden deberse a candidiasis, vaginosis, infecciones de transmisión sexual, irritación por el cloro de las albercas o el síndrome de vejiga dolorosa.

Tomar antibióticos sin supervisión solo logra fortalecer a las bacterias. El diagnóstico correcto exige un examen general de orina y, en muchos casos, un urocultivo para identificar con precisión el microorganismo y saber qué tratamiento específico lo elimina.

Guía práctica para prevenir las infecciones este verano

Protegerse es muy sencillo si adoptamos estos hábitos diarios:

  • Mantenimiento hídrico constante: Beban agua regularmente hasta que su orina tenga un tono amarillo pálido. Si suelen tener episodios recurrentes, incrementar 1.5 litros de agua al día marca una diferencia abismal.
  • Escuchen a su cuerpo: Vayan al sanitario en cuanto sientan ganas y tómense el tiempo para vaciar la vejiga por completo.
  • Al salir de la alberca o el mar: Cámbiense el traje de baño mojado lo antes posible, séquense muy bien y opten por ropa interior de algodón transpirable. Eviten las prendas demasiado apretadas durante periodos prolongados.
  • Después de las relaciones sexuales: Acostumbren orinar poco tiempo después del sexo para ayudar a arrastrar cualquier bacteria que haya quedado en la entrada de la uretra.
  • Higiene inteligente: Limpiense siempre de adelante hacia atrás. Para el aseo diario, usen solo agua o un producto suave en la parte externa. Recuerden que la vagina es un órgano de autolimpieza y las duchas internas solo dañan su equilibrio.

Si llegan a presentar dos o más episodios en un periodo de seis meses, o tres en un año, ya se considera una infección recurrente. En ese caso, consulten con su urólogo para evaluar alternativas preventivas personalizadas. Cuiden su cuerpo, manténganse hidratadas y disfruten del verano con total salud y tranquilidad.

Especialista: Dagoberto Molina. Urólogo, miembro del Colegio Nacional Mexicano de Urología. Jefe de Urología del Hospital ABC.

TW: @dr_molinapolo / IG: @drmolinapolo / T. 55 5515-7330 / 55 2614 – 4899 / Web: www.drmolinapolo.com

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