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Topos Azteca: los héroes en los sismos del mundo

Les vamos a contar la historia de los Topos Azteca y cuáles son los protocolos actuales a la hora de que nos agarre un sismo en la casa o en la oficina.

septiembre 18, 2026

A 41 años del sismo del 85: Lo que hacíamos mal, cómo sobrevivir hoy y la historia de nuestros héroes, los Topos Azteca

Ustedes saben que si hay algo que nos obsesiona en esta vida es que estemos informadas, preparadas y, sobre todo, seguras. Cada 19 de septiembre, se conmemora el aniversario del terremoto de 1985, uno de los desastres más fuertes y devastadores en la historia de nuestro país. Un sismo de magnitud 8.1 con epicentro en las costas de Michoacán que, aunque afectó a varias regiones, golpeó a nuestra Ciudad de México de una manera brutal.

Esta tragedia, que dejó miles de víctimas, nos rompió el corazón, pero también marcó un antes y un después en nuestra cultura de protección civil. Hoy queremos que hablemos de prevención real, porque la supervivencia no es cuestión de suerte, es cuestión de información. Y por supuesto, vamos a honrar a esos héroes de carne y hueso que nacieron de los escombros: los Topos Azteca.

¿Quienes son estos héroes llamados Topos Azteca?

Seguro los han visto en las noticias con sus overoles naranjas, dándolo todo. Su nombre oficial es Brigada Internacional de Rescate Tlatelolco Azteca, mejor conocida como Topos Azteca o BIRTA.

Son una brigada civil voluntaria especializada en búsqueda y rescate en situaciones de desastre. Son los amos y señores de las estructuras colapsadas y los espacios confinados. Y ojo, no solo trabajan en terremotos; también han estado al pie del cañón en inundaciones y otras catástrofes.

Actualmente son alrededor de 300 integrantes y aquí viene lo que me parece más espectacular, cuentahabientes: ¡no todos viven de ser rescatistas! Son personas como ustedes y como nosotras. Tienen trabajos completamente normales, rutinas, familias y, cuando el desastre ataca, lo dejan absolutamente todo para ir a salvar vidas.

¿Cómo nacen estos topos?

La historia es de piel chinita. Todo empezó aquel fatídico 19 de septiembre de 1985. En medio de un caos absoluto, con edificios colapsados y sin un manual de qué hacer, muchos ciudadanos comunes y corrientes comenzaron a organizarse con sus propias manos para buscar a las personas atrapadas.

Ahí, entre los escombros de Tlatelolco, estaba Héctor Méndez. Héctor salió ese día desesperado a buscar a su hermano. Y contra todo pronóstico, ¡lo encontró con vida! Pero la historia no terminó ahí. Mientras estaba en la zona cero, escuchó que había más personas atrapadas pidiendo ayuda.

En lugar de irse a casa a celebrar que su hermano estaba bien, decidió quedarse. Ese acto de amor por el prójimo le cambió la vida entera. Él no tenía carrera como rescatista profesional, pero después de ese día, entregó su vida a esta misión. Así, de la respuesta ciudadana más pura y solidaria, nació la brigada.

¿Qué hacer en caso de un sismo?

OJO AQUÍ: varias de esas recomendaciones que nos enseñaron en la escuela durante años —como pararse bajo el marco de una puerta o salir corriendo como si no hubiera un mañana— ya NO forman parte de los protocolos de protección actuales. La lógica de hoy es reducir nuestra exposición a objetos que caen, vidrios y estructuras que puedan colapsar.

ANTES DEL SISMO: La supervivencia empieza hoy, en la calma

  • Hagan un plan familiar: Siéntense a platicar. Acuerden dónde reunirse, quién se encarga de los niños, de los abuelos, de nuestras amadas mascotas, y cómo se van a comunicar si se caen las redes.
  • Mochila de emergencia: No es adorno, es vital. Debe tener agua, alimentos no perecederos, lámpara, radio, baterías, botiquín, documentos importantes, pastillas indispensables para sus tratamientos y artículos de higiene.
  • Ojo de rescatista en su propia casa: Cuentahabientes, volteen a ver su sala y cuarto. ¿Qué les puede caer en la cabeza? Fijen los libreros, televisiones y muebles altos a la pared. Pongan los objetos pesados abajo y quiten todo lo que pueda caer sobre la cama. ¡No improvisen durante el temblor!
  • Zonas de menor riesgo: Ubiquen las rutas de evacuación y practiquen. Tienen que saber exactamente a dónde moverse.

DURANTE EL SISMO: Los segundos que hacen la diferencia

  • Agáchate, cúbrete y sujétate: Es la regla de oro internacional (“Drop, Cover and Hold On”). Bajen al suelo, métanse debajo de una mesa resistente (cuidando cabeza y cuello) y agárrense fuerte de la pata del mueble.
  • ¡No corran a la calle automáticamente! Si están adentro, quedarse es casi siempre más seguro. Salir corriendo las expone a vidrios o fachadas que se están desplomando. Solo evacúen al terminar el movimiento.
  • Lejos de ventanas y muebles altos: No se queden paradas junto a la ventana «viendo cómo se mueve el poste». La protección es contra lo que vuela o se rompe.
  • Cero elevadores y cuidado con las escaleras: Los elevadores son trampas mortales en un sismo. Y las escaleras pueden colapsar o hacerlas caer. Esperen a que pase el temblor.
  • Si están en la cama, ahí se quedan: Protejan su cabeza y cuello con la almohada.
  • En la calle: Busquen espacios abiertos, lejos de cables, postes, árboles o anuncios.
  • Si van manejando: No frenen en seco, niñas. Reduzcan la velocidad, oríllense con precaución, pongan el freno de mano y quédense dentro de su vehículo. Jamás se detengan debajo de un puente.

DEPENDIENDO EL PISO EN DONDE ESTÉN:

  • Planta baja al tercer piso: Salgan del inmueble hacia una zona abierta, si pueden hacerlo rápido.
  • Pisos intermedios: Busquen el famoso “triángulo de la vida” (ese hueco que queda entre un mueble resistente y un techo que cae). Pero la prioridad es agacharse y cubrirse.
  • Pisos altos: Si sienten que el edificio cede, suban a la azotea y pónganse boca abajo en posición de “estrella de mar” para no rodar en un colapso.

DESPUÉS DEL SISMO:

  • No regresen por la bolsa ni el celular: Un edificio puede tener daños estructurales invisibles.
  • Revisen gas, agua y luz: Si huele a gas, no toquen interruptores. Si pueden cerrar las llaves, háganlo.
  • Cero heroísmos en edificios colapsados: Esta es la gran lección de los Topos. Entrar sin saber puede causar otra tragedia por réplicas o fugas. Llamen a los expertos.
  • Mensajes de texto, no llamadas: No saturen las líneas. Un WhatsApp corto basta.
  • Cuidado con las réplicas y las «fake news»: No difundan rumores ni audios de terror de WhatsApp. Vayan a fuentes oficiales.

¿Cómo se convierte alguien en topo?

No es nada más de ponerse el traje y ya. La capacitación es brutal e intensiva. Toman cursos de primeros auxilios, manejo de cuerdas, técnicas de arrastre, estabilización estructural y rescate en estructuras colapsadas. Y hay una regla de oro: para ir a misiones internacionales, primero debes tener horas de vuelo salvando vidas en emergencias de tu propio país.

¿Y quién paga todo esto?

Cuentahabientes, gran parte sale de la bolsa de ellos mismos. Hacen un esfuerzo titánico. Por ejemplo, en la reciente misión de Colombia 2026, la movilización fue posible gracias al esfuerzo de la brigada y donativos de la iniciativa privada, incluyendo aerolíneas y empresarios que se sumaron. Detrás de cada rescate hay una logística inmensa: vuelos, comida, herramientas, hospedaje.

Y miren nada más el orgullo de hasta dónde han llegado para ayudar a otros. Han estado en: México, El Salvador, Nicaragua, Egipto, Venezuela, Colombia, Taiwán, Estados Unidos, India, Irán, Indonesia, Perú, Haití, Guatemala, Chile, Japón, Nueva Zelanda, Turquía, Argentina, Nepal, Ecuador, Italia, Brasil y Marruecos.

Así que ya lo saben, a ser responsables, a preparar a nuestras familias y a agradecer siempre la existencia de estos héroes anónimos que nos devuelven la esperanza.

Especialista: Héctor “El Chino” Méndez o el “Topo Mayor”. Fundador y presidente de Topos Azteca. Actualmente tiene 80 años. Ha encabezado durante más de cuatro décadas operaciones de rescate en México y en distintas partes del mundo.

IG: @toposazteca y @topo_mayor / Web: toposazteca.org / Fb: Hector Méndez “Topo Mayor”

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